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El 2020, año decisivo para el fracking en Colombia.

Según lo han dicho protagonistas de la industria, 2020 será clave para saber el desenlace sobre el uso del fracking para la extracción de petróleo y gas en Colombia, un pendiente que de acuerdo con voces de ese sector genera incertidumbre. Las reservas para el caso del petróleo están pronosticadas para unos seis años más, mientras que para gas el dato gira entorno a los 11 años.

El panorama todavía no es claro, sobre todo porque el Consejo de Estado aún no se pronuncia sobre cuáles serán las condicionales para la implementación de proyectos piloto en el país. Y para conocer la hoja de ruta hace falta el concepto de un grupo de científicos de la Universidad Nacional, a solicitud del alto tribunal, sobre qué tanto afecta esta práctica al medioambiente colombiano.

El lío está en que el Gobierno necesita agilizar el plan pues supone varios frentes de riesgo, sumado al posible desabastecimiento del material.

En este asunto aparecería una caída en el interés de empresas extranjeras por hacer inversiones, además de una afectación a la perspectiva de crecimiento que tiene Ecopetrol, que si bien no dijo en su plan de inversiones para 2020 cuánto destinaría a la exploración con fracking, esta sí es una de las prioridades.

A pesar de que según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) hay contratos vigentes para la exploración de yacimientos no convencionales (fracking) –Drummond (5), ConocoPhillips (2), Ecopetrol (1) y Parex (1)–, todavía existen dudas recurrentes.

“Hay mucha incertidumbre y lógicamente esta pone de alguna manera a la espera un avance que urge. Preocupa que en el más reciente fallo el Consejo de Estado fuera mucho más allá de la suspensión temporal de normas, al prohibirle a la Drummond la explotación de gas metano”, dijo Amylkar Acosta, exministro de Minas.

Agregó Acosta que el hecho de que el Ministerio de Minas se interese por entregar un borrador de decreto para comentarios, en donde se dictan otras normas para que la práctica de fracking se dé bajo parámetros rigurosos de impacto ambiental y social, hará que el proceso cuente con una mayor aceptación.

La prudencia de la Corte

La necesidad de conocer ese concepto es fundamental pues su no definición ha empezado a generar restricciones.

El pasado 13 de diciembre, el Consejo de Estado dio la orden para que la Drummond detuviera trabajos en 15 pozos, ubicados en Cesar, en donde la firma estaría utilizando la perforación hidráulica, situación que había sido advertida en septiembre del año pasado, momento en el que la empresa negó haber estado usando esa técnica.

Hay quienes dicen que el tiempo que se tome el tribunal para dar un concepto, y lo que diga el grupo de científicos de la Universidad Nacional, tendrá que ser sumamente prudente “pues se está hablando de una práctica delicada, que pone en riesgo al país, y que además vuelve a clavarle a Colombia el peso de seguir dependiendo de las mismas actividades económicas”, dijo José Roberto Acosta, miembro de la Red por la Justicia Tributaria

Campetrol, gremio que reúne a empresas nacionales e internacionales del sector petrolero, recordó que es entonces muy importante que el país garantice las opciones de exploración y producción para este tipo de materiales.

“Es necesario aunar esfuerzos en nuestra búsqueda, y explorar todas las fuentes de abastecimiento que, al final, es una de las salidas más sólidas que puede llegar a tener la industria. La única forma de encontrar petróleo y gas es explorando, buscando oportunidades”, dijo Germán Espinosa, presidente ejecutivo de la entidad

¿Y la transición qué?

La ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, ha dicho que “los combustibles líquidos se van a seguir utilizando: todos los colombianos utilizamos diésel o gasolina (transporte público, carro, avión), incluso en las zonas más alejadas para prender la planta de generación de energía eléctrica”.

De hecho, Suárez confirmó que hoy 48 % de la energía es generada por este tipo de combustibles, lo que se espera se invierta en 2050 liderado por la electricidad y el gas.

Pero en estos días todavía un carro de energía eléctrica cuesta 100 millones de pesos, frente a uno de 40 millones “no es que uno quiera ser malo, sino que la gente tiene unas limitaciones económicas que hacen la movilidad tenga restricción”

Suárez reconoce que las energías renovables son claves debido a que supone que la fuente de generación debe ser limpia “por eso, el paso que dimos en 2019 para multiplicar por 50 la capacidad instalada para la solar y la eólica” .

Fuente: https://www.vanguardia.com/economia/nacional/2020-el-ano-decisivo-para-el-futuro-del-fracking-en-colombia-DK1905432

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Publicado por OIL CHANNEL

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